Adiós a mi maestro de medalla: Francisco López.

Hoy he sabido que Francisco López Hernández falleció el pasado 8 de enero, a la edad de 84 años. Escultor perteneciente a un grupo realmente importante en nuestra historia contemporánea, «Realistas de Madrid», junto a su hermano Julio López Hernández, su esposa Isabel Quintanilla y Antonio López, no es tan conocido por el público en general por su obra medallística llena de poesía.

Fue mi profesor de medalla en la Facultad de Bellas Artes durante tres cursos, con él aprendí la difícil técnica que encierran estas pequeñas obras de arte llenas de emociones y vida en pocos centímetros cuadrados. Me enseño a amar la medalla y a no abandonarla nunca en mis creaciones. Su cercanía, cariño, paciencia y buen humor hacían de él un magnífico profesor, siempre dispuesto a compartir momentos con todos los alumnos. Me animó a federarme como medallista en la Federación Internacional de la Medalla (FIDEM) den 1992, y desde entonces sigo participando.

Tuve la oportunidad de compartir excursiones, viajes, comidas en la facultad con él y otros profesores de medalla como Horacio Romero y Consuelo de la Cuadra. La medalla es una disciplina difícil, lenta, llena de sensibilidad, en pequeños formatos o en bajorrelieves casi planos llenos de profundidad, que nos conquista solo a unos pocos y se crea un vínculo especial entre nosotros.

Estoy segura de que Paco nos dejó una profunda huella a todos los que tuvimos la oportunidad de ser sus alumnos, igual que hoy me deja los ojos húmedos con su pérdida.

Comparto aquí el homenaje que le ha dedicado Javier Gimeno Pascual, (Delegado español de FIDEM). Gracias por tus palabras, Javier.

Desde aquí mi agradecimiento y recuerdo por todo lo que me enseñó, su cercanía y cariño. (Foto: Jaime Villanueva)

D.E.P.

Ana Hernando.

 

One thought on “Adiós a mi maestro de medalla: Francisco López.”

  1. Isabel Mañeru Cámara
     ·  Responder

    Gran hombre, Paco.
    Humilde, paciente, tranquilo… También a mí me dio clase de medallas y también me inició en ese mundo de sutiles detalles que solo atrapa a unos pocos.

    Sus relieves me emocionaron siempre y suyo fue el primer catálogo de arte que compré con mis ahorros de estudiante.
    Mi vocación hacia el relieve nació viendo su obra en la exposición antológica que hizo en el Conde Duque de Madrid, y a ese catálogo acudo aún de cuando en cuando, buscando inspiración y templanza. Como un niño al que le reconforta que su madre le cuente la misma historia una y otra vez.

    Gran hombre y gran pérdida…

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

veinte − once =